La travesía del Estrecho de Gibraltar. Miguel Rahola

TRAVESIA A NADO DEL ESTRECHO DE GIBRALTAR
Miguel nos cuenta en primera persona sus sensaciones en el cruce del Estrecho de Gibraltar.

Nervios, entreno, dudas y más dudas: ¿podré?, ¿debo?, ¿por qué?...... Ufff, retrocedamos y empecemos por el principio. Hace algunos años me planteé la posibilidad de empezar a nadar algo más de 2-3 km en el mar, simplemente me apetecía superarme. Así que me propuse el reto de ir desde Cap de Creus hasta Cadaqués a nado, 6 km. El primer “cruce” lo hice nadando sólo y un amigo, Alejandro Miquel, en la barca de apoyo. Fue duro, había niebla, me cogió tendinitis en el hombro izquierdo y no llevaba traje de neopreno. Fue especial, pero también el sabor de haberlo realizado: flotaba, pero no en el agua, me refiero al acabar, una sensación especial me invadía, una sensación difícil de explicar. Tras cuatro “cruces”, el primero sólo, allá en el año 2001, el segundo con Alejandro ya en el agua y los dos siguientes con Pedro Crespo como tercer nadador, en mi cabeza se empieza a fraguar algo más grande: ¡a por el Estrecho! Para entonces Alejandro ya era “Ironman”, yo un tipo capaz de nadar un par de horas, no 11 horas dándole-que-te-pego como los Ironman. Era el verano del 2006, un verano horribilis por la invasión de medusas en la Costa Brava y, más concretamente, en el Cap de Creus. Nos habíamos fijado el reto del Estrecho para Octubre y había que entrenar fuerte.

Travesia a nado del estrecho de Gibraltar

Entre medusa y medusa, allí estaba yo, sumergido entre mis miedos a la picada de medusa y las dudas de si sería capaz de nadar los aproximadamente 15 km del Estrecho. Por referencias, esperábamos hacerlo en tiempos entre 4h 30’, la mejor previsión, y 5h 30’ a 6h si las cosas se complicaban. Así que había que empezar a hacer algún entreno de 2 y 3 horas. Tanto rato nadando y sólo contra las medusas se me hizo muy duro (Alejandro se acabó rajando, el último Ironman le habían dejado sin motivación para pelearse con las medusas).

Así que la alineación final para el reto sería un equipo de 6 nadadores, a partes iguales entre catalanes y canarios. Los tres canarios, Pancho, Carmelo y Jesús, desconocidos para mi antes del encuentro en Tarifa. Desde la distancia me imaginaba a tres “Salnikov” agigantados. Los otros catalanes, Alex y Manu, dos monstruos. Tipos de hierro, capaces de entrenar 30-35 km semanales. Estamos hablando de gente que trabaja, viaja y es amateur (ya se que para un profesional eso son 2-3 días de entreno), pero que no les importa levantarse a las seis de la mañana y saltar a la piscina. Yo con mis 15-20 km semanales y mis dudas, era el único “rockie” en una prueba de larga distancia de verdad. Los otros cinco, todos, eran Ironman. Alguno participante en pruebas tipo Maratón de Sables o la Titán Dessert.

Viajamos juntos mi familia y la familia Miquel. Más en broma que otra cosa, se me ocurre decirle a las niñas que hay una palabra prohibida que no se puede decir y que empieza por T. Adivina cual: Tiburón. Claro, faltaría más, a cada paso se me acercaban por detrás y me espetaban, ¡tiburón!. Bromas para intentar relajarse.

Llegamos a Tarifa con algunos días de margen. Nos reunimos todos y esperamos el parte para decidir el día D y la hora H. Mientras, a atiborrase de pasta y carbohidratos en general. No se que me pasaba que si pensaba en lo que había que nadar, me ponía a comer al momento, craso error. Como si se avanzase con cada cucharada en lugar de a cada brazada.

De-briefing en Tarifa, es la tarde anterior al día elegido. El mensaje por parte de la organización y, en concreto, de su presidente Rafael Gutiérrez Mesa es claro y contundente: hay que salir a tope, con muy buen ritmo. Yo y uno de los canarios, perplejos, mentira, acojonados perdidos; o sea que me voy a pegar la machada de mi vida, la nadada más larga y resulta que hay que salir a tope. ¡Ajo y agua! Eso, agua, toda por delante, la que quieras. Nos explica que se producirá un cambio de viento y nos empujará una corriente del Océano Atlántico al Mar Mediterráneo que nos llevará hacia dentro del Mediterráneo. Si la aprovechamos, con buen ritmo, perfecto, sino podemos irnos hacia Ceuta casi duplicando la distancia, demasiado. Con respecto a la presencia de familia en las barcas de apoyo, cuanta menos, mejor, así de claro, no sea que te estén preguntando cada 15 minutos, si todo va bien o si quieres un poco mas de bebida isotónica o si te pica la oreja izquierda, por ser fino.

Pasta y más pasta. A dormir lo que puedas, más bien poco. A las cinco en pie, desayuna sin hambre. Nervios. Nos preparamos para salir al mar, es noche cerrada, si, he dicho cerrada. Los canarios cuentan que están acostumbrados, que ellos empiezan de noche en Canarias. Para mi es nuevo. Nos ponemos los trajes de neopreno y vaselina por un tubo. Me pongo el Polar, mi corazón va a 130 pulsaciones por minuto y no he empezado siquiera. Saltamos al mar en frente de la Isla de Tarifa poco después de las siete de la mañana, hora solar (UTC) dos horas menos. No se ve un carajo. Mis históricas gafas verdes con más de veinte años desde que “el Jaumot” me las regaló, no me sirven. Pánico. Mis gafas son fundamentales. Por casualidad tengo unas baratijas con cristal transparente con la que podría ver la luz de la lancha, pero no tengo ni idea si me irán bien. Manu está igual. Alejandro nos socorre desde una zodiac. Los demás, nerviosos, insisten que hay que empezar. No hay tiempo. Hay que jugársela. Son las 7h 25 de la mañana (UTC 5h 25’).

Travesia a nado del estrecho de Gibraltar

Primeras brazadas en la oscuridad, somos 6 en el agua empezamos en posición 3x2, 3 delante, 3 detrás, cuesta distinguir a mis compañeros. Seguimos la referencia de la luz de la lancha de pesca. Las dos zodiacs a los lados. Nervios, necesito calmarme y encontrar el ritmo. Consigo serenarme e incluso lidero una de las 2 filas cuando pasamos a posición 2x3. Pasa el rato, empieza a amanecer. El ritmo es endiablado y la corriente nos ayuda aunque cuesta percatarse cuando estás metido en la prueba. Nadamos apuntando a Cuba que unido a la fuerza de la corriente traza una resultante directa hacia Marruecos, en algún lugar cerca de Punta Cires. Nos llevan perfecto.

Primera parada, llevamos 1h, es de día, vamos de coña, pero por instrucción explicita del jefe de grupo no nos lo dicen. Agua, Powerade o similar. Barrita al buche. 2 minutos exactos que la corriente se nos lleva. Reanudamos, yo me voy para atrás a “descansar”. Nos pasa un barco enorme por detrás, los desvían desde Comandancia Marina, esto marcha. Nos rodea y cambia el rumbo. Vamos acompañados de delfines, pero desde dentro del mar con las olas y la concentración que llevamos, no los vemos. Nos los cuentan y se pueden ver en la filmación, aunque esta muy oscura.

2h, segunda parada, esto sigue muy bien. Nos dan alguna pista de que vamos como un tiro, pero nada de relajarse. Se ve la costa africana bastante cerca. Otros 2 minutos de parada, no más. Seguimos, me voy un rato para adelante. Voy cambiando posiciones intentando no perder el grupo. Vuelvo atrás, a veces trazo lo que para mi es una línea recta y me separo un rato del grupo, me dicen que estoy colgado, que mejor siga al grupo. Me distraigo, mentalmente va bien.

Seguimos nadando, se acercan las 3 horas. 3h, no hay parada, no entendemos nada. Amago parada. Nos dicen que no, que estamos llegando, que estamos muy cerca. ¿Qué? Yo pensaba que era un efecto óptico, ya se sabe aquello de que “en el mar las distancias engañan”. Nos lanzamos al sprint, como posesos, a mi se me va la cabeza y empiezo a nadar como un loco, es la ¡liberación total! Al acercarnos mucho nos viene una corriente en contra, posiblemente por el rebote de la corriente que nos empujaba del Atlántico en la costa, pero ya no hay quien nos pare….. ¿O si? Desde Comandancia Marina decretan que, por las coordenadas del mapa, estamos en una mini bahía en línea con la costa africana. Se acabo. Estamos en Punta Almansa. Son las 10h 44’, hemos tardado 3h y 19’. No me lo creo, alucino, casi 2 horas me nos de lo previsto. Doy gracias a la corriente y al haber compartido un grupo de vértigo. Alex ha hecho una labor encomiable, siempre delante.

Anécdotas post- travesía:

  • tardamos casi 3 horas en volver en lanchas y zodiacs, casi lo mismo que el ir nadando, al tener que remolcar dos zodiacs con problemas y tener la corriente en contra
  • avistamos una ballena en el horizonte que celebra nuestra victoria regalándonos un buen chorro de agua por su surtidor como si de una botella de champagne o cava se tratase

Bueno, eso es todo, al final ha sido bestial, un éxito redondo. ¿Será el origen de algo mas? Si y se llama MARNATON. Permitidme un farol: no lo dice el nombre - estrecho! Pues eso, el estrecho es es-tre-cho!

Miguel Rahola

Agradecimientos:

  • a mi familia, en especial mi mujer Irene, por apoyarme; a mis hijas, Gabriela y Andrea, por disfrutar tanto
  • a los Miquel por acompañarnos; a Alejandro por impulsarme y a su mujer, Mirentxu, por la aventura que empezaríamos un tiempo mas tarde: MARNATON
  • a mis compañeros de travesía, Alex Berea, Manu Labora, Carmelo Batista, Jesús Domingo Sabina y Pancho Ferrer, por un ritmo y un día memorable
  • a la ACNEG, La Asociación de Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar, por llevarnos tan bien
  • a Pedro Vernis por guiarnos en los entrenos

Datos:

  • Participantes: Alex Berea, Manu Lafora, Carmelo Batista, Jesús Domingo Sabina, Pancho Ferrer y Miguel Rahola
  • Organización: ACNEG – Asociación de Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar
  • Apoyo: 1 lancha y 2 zodiacs; mas el seguimiento de Comandacia Marina
  • Fecha: 12.10.2006
  • Distancia: 14,4 km (real 16-17 km)
  • Tiempo: 3h 19’
  • Corazón Miguel: promedio 142 pulsaciones por minuto / máxima 159
  • Consumo energético Miguel: 3.300 Kcal

7 comentarios:

Anónimo | 3 de julio de 2009, 17:19

Miguel, he vibrado con el relato de la experiencia, aunque ya la conocia. Muy bien contado !!
Cristian

Anónimo | 5 de julio de 2009, 13:25

Que bueno el artículo - me dió ganas de cruzarlo tambien! Pues, si alguien tiene ganas de hacer el Estrecho de Gibraltar - solo no lo quiero hacer - escribidme: Quilmes@gmx.eu
Saludos,
Andreas

Marnaton | 5 de julio de 2009, 18:37

Andreas,

Encontrarás el "link" a la Asociación de Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar (acneg) en la web - sección enlaces.

Estoy de acuerdo que hacer el cruce sólo se hace muy duro mentalmente. Yo te recomendaría el montar un grupo entre 2 y 4 personas. La clave es que tengáis practicamente el mismo ritmo y que haya solidaridad dentro del grupo.

La acneg no permite que el grupo se fragmente pues obliga a partirse las embarcaciones, mermando la seguridad, y les dificulta el seguimiento desde la Comandancia Marítima.

Por otro lado tampoco se puede estar esperando todo el rato, pues si se baja mucho el ritmo las corrientes te pueden variar el rumbo y te puedes tirar demasiadas horas.

En cualquier caso es una aventura increible, así que desde aquí te animo a encontrar tu grupo y tu momento. Ánimos!

Miguel

marta | 16 de septiembre de 2009, 18:23

Miquel, fabuloso el relato, increíble la hazaña, me pareció vivirla, quisiera hacerla realidad algún día. Si hay alguien que tenga la mismas ideas y los mismos sueños a cumplir, mi mail: personalinfos@hotmail.com.
Gracias.
Marta.

Anónimo | 29 de septiembre de 2009, 2:37

felicidades miguel!estaria encantado de formar un grupito y intentarlo, alguien se apunta?
enric

Anónimo | 29 de septiembre de 2009, 23:59

jo estaria interessat a fer-ho de cara l'any que vé. aquest any ja he fet el cupo de travesses que tenia previst de fer, incluida la marnaton (llàstima la tramuntana) i vull descansar uns dies.
deixo el meu mail per si algu n'està interessat
obliterant@yahoo.es
joan

Anónimo | 25 de octubre de 2009, 19:57

Miquel, jo ja havia llegit el teu article, felicitats!..xro ara veig que has fet sortir les ganes a gent de fer-la, que grande!!
Jo vaig boig per fer-la també, l'any que ve, xq no¿?, si Joan, Enric, Marta, Andreas... trobeu la manera i es fa el cupó, aquí teniu un nadador més!
Daniel H
orangefix@hotmail.com

 
Google Analytic-->