Crónica del half IM de Alcúdia por Eli Stampa

Os presentamos la crónica de una marnatona que nos muestra una visión muy particular de sus sensaciones en un triatlón de larga distancia: Felicidades Eli! Eres una campeona!

"Por culpa, o mejor dicho, gracias a Jordi suelo escribir crónicas después de los “grandes” retos deportivos: a mi, que en general soy una autista mezcla de timidez, discreción e ir a mi bola, me da por ahí y supongo que necesito la terapia después de pasar varias horas compitiendo y sin hablar con nadie…

A veces las redacto mientras corro…y pierdo segundos, claro,…otras salen a posteriori como ahora. Durante la Ironman 70.3 de Alcudia no tuve tiempo de pensar en nada: en la natación sólo oía la voz de David diciendo “estira el brazo, acaba la brazada!...”, en la bici la de Ferran que decía “Eli, rodar rodò, rodar rodò…” y por fin, mientras corría, la mía que me decía que me concentrara en poner un pié delante del otro lo más rápido que mis cansadas piernas me permitían.

La semana precarrera, como siempre, agotadora: niñas de campamentos, mucho trabajo, viajecito Barcelona-Girona-Pisa-Siena ida y vuelta en el día que me deja para el arrastre y dormir mucho menos de lo habitual…el jueves noche nuestro comedor parece un bazar de ropa deportiva de segunda mano, logro hacer mi maleta y dejar preparadas las de las niñas, el viernes nos levantamos pronto pues Ferran quiere ir a dar clase antes de irnos. Llegamos a Alcúdia al mediodía, donde tengo la sensación de que todo ser humano que veo participa en la carrera: comemos mientras los chicos no hacen más que mirar las bicis que pasan y comentar sobre sus dueños y yo no hago más que pensar que qué demonios hago allí en medio... me veo desde fuera y soy perfectamente consciente de que estoy superautista, pero soy incapaz de revertir la situación: yo que en mi vida profesional soy bastante solvente, en estas situaciones me gestiono fatal! Me consuelo viendo que Jordi va diciendo “estic molt nerviós, estic molt nerviós…”y Mirentxu empieza a hacer de las suyas…La tarde pasa con mucho calor, montando bicis, preparando bolsas y entrando las bicis en boxes. Volvemos a Palma, compramos desayuno, cenamos y, agotados, nos ponemos en posición horizontal , Ferran a dormir y yo a esperar que pasen las horas.

Duermo poco, doy más vueltas que un ventilador, nos levantamos para estar a las 7h delante del hotel en Alcúdia, no puedo ni decir buenos días ni de desayunar nada, sólo pienso en ir al lavabo (operación que se repite muchas veces, buena señal!!!) , pero sobre todo, en cómo escaquearme de nadar…

Desde que empiezo a ponerme el neopreno me siento fatal y mientras mi cabeza intenta ser racional, mi corazón me pide largarme corriendo…en la playa las marnatonas me animan sin parar, acabo por preguntar quién se hará cargo de las niñas porque me siento como oveja en el matadero y María me responde que ella: me deja alucinando y sin conocerla ¡me conquista en un periquete J! Por fin entramos en el agua, intento nadar sin agobiarme pese a los tortazos que me dan y que me mueven las gafas…si pierdo una lentilla seguro que me voy a desayunar ensaimadas…la ida se hace interminable, a la vuelta me animo bastante pese a que empiezan a adelantarnos los gorritos amarillos, logro girarme varias veces para comprobar que no soy la última y no hacer braza ni una vez. Al salir me doy cuenta que voy algo detrás de Mirentxu…no me lo puedo creer! (Ferran, Jordi y David tampoco…)

La bici empieza bien, he hecho el circuito y sé que no es fácil pero estoy muy animada. En la salida adelanto a Merche y a Mirentxu, quien tiene tiempo hasta para felicitarme por la natación…En la subida me cruzo a Maite (a quien llamo Marta!) y pese a todo, se me hace interminable y el no haber desayunado me pasa factura con un mareo importante pero pasajero, me lo paso pipa en la bajada con muchas paellas, donde adelanto a más de una y tiro bien hasta Muro (km70) y a partir de ahí ya no sé cómo sentarme en el sillín, me molesta todo y el plano se me hace cuesta arriba…lo pero lo peor es ver un cartel de la organización donde pone “80km” cuando mi cuentakilómetros marca ya 83,5km…me están timando!

Logro llegar entera y empiezo a correr muy bien, la primera vuelta rapidita, la segunda me empieza a parecer un calvario y pierdo 10’’ de ritmo, a los que siguen otros 10’’ en la tercera y a partir de ahí voy concentrada de verdad intentando obviar que me duele todo y que me siento como en una tostadora. Cuando encaro el desvío hacia la meta decido esprintar aunque muera en el intento y logro pasar a unos cuantos más antes de llegar a la meta J .

Ahí me recibe Veva con una sonrisa de oreja a oreja, fresca como una lechuga y contenta como unas castañuelas. Tras la ducha de agua dulce ya soy persona de nuevo y descubro a los niños: Miki y Jorge, que hace horas que han llegado. Poco a poco van apareciendo Alex, luego Marta, Ferran (que llega entero y sin lesionarse!!), Mirentxu y Merche en una llegada superemotiva que no olvidaré, Carlos, Maite, Alex…y al final, muy al final, Jordi, con una cara de decepción sólo comparable a cuando no logró el sub3 en SanSe en el 2008…

Mis crónicas siempre terminan con dedicatoria: por aquí han desfilado padres, amigos y demás parientes. Hoy les toca el turno a los y las marnatones, por vuestra paciencia y alegría contagiosa, por hacérmelo pasar tan bien y por arroparme tanto antes de entrar en el agua. A David, por ayudarnos a preparar bolsas (parecías yo unos días antes explicándole a Hanna, de cinco años y medio, lo que había en su mochila de campamento…sólo faltaron besos y mimos), animarnos hasta el final…debiste acabar más cansado que si hubieras participado. A Imanol y a Juan, por ayudarnos a hacer más llevadero el “stage ciclístico pascual” (Imanol, lo he entendido, si no me espabilo no me hablas durante 2,5h, Juan, aún no he olvidado el desayuno en Can Pomar!...) Y por último, a Ferran, sencillamente por estar ahí siempre!"

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