Entrenamiento funcional y natación


Diego Flors, preparador físico de hOlistk nos habla de las características del entrenamiento funcional y su aplicación en la natación.

Por definición el entrenamiento funcional significa entrenar con un propósito. En otras palabras, debe tener un efecto positivo en la actividad o deporte que se practica. El entrenamiento funcional adopta la multi-faceta y un acercamiento integrado para mejorar la fuerza y el acondicionamiento total de aquellos que lo utilizan.

Originalmente este acercamiento funcional estaba excluido en ámbitos de la rehabilitación y la medicina deportiva. Los rehabilitadores y terapeutas no sólo tienen que devolver al deportista a su patrón de vida cotidiano sino también al más alto nivel para que los preparadores físicos puedan recuperar su máximo rendimiento. En la vida cotidiana el terapeuta que trabaja con un albañil que ha sufrido una lesión enseña al paciente a levantar cajas, arrastrar la carretilla, tirar de la polea para elevar cubetas, dejar materiales pesados en el suelo; en definitiva, fortalecer los grupos musculares principales y auxiliares para poder corregir y mantener una postura correcta y eficiente durante sus tareas principales. Esto es entrenamiento funcional.

El entrenamiento funcional debe integrar todos los aspectos del movimiento humano. Resta importancia a los movimientos mono-articulares en contraposición a las máquinas de carga guiada que encontramos en gimnasios, las cuales vienen a trabajar grupos musculares aislados y de forma estricta, limitando los rangos de movimiento tridimensionales..

Hoy en día, el movimiento global sobre el entrenamiento funcional tiende a enfatizar el entrenamiento con cintas TRX, tablas de equilibrio, mancuernas, kettlebells (pesas rusas), balones medicinales, pelotas de entrenamiento, elásticos, Bosu, sacos de arena y ejercicios con el peso corporal.
Pero solo por la utilización de este material no estamos realizando un entrenamiento funcional sino que debe de hacerse “por algo” y para alcanzar un objetivo concreto. Por lo tanto, detrás de estos ejercicios debe de haber una programación muy bien estructurada para que el entrenamiento de los frutos esperados para la consecución del objetivo deseado. Si pasamos por alto esta norma básica dentro de un entrenamiento podemos conseguir el efecto contrario al esperado con este tipo de ejercicios, ya que se debe seguir una progresión lógica con este tipo de material y su mala utilización puede afectar al movimiento original que queremos perfeccionar.

Poniendo como ejemplo la natación se puede decir que los programas de entrenamiento funcional principalmente tienen que tener ejercicios con movimientos que posteriormente puedan ser transferidos a mejorar la técnica, fuerza, resistencia….Otro aspecto importante de estos ejercicios es que en muchos entrenamientos funcionales se trabaja, bien sea de manera directa o indirecta, la zona del Core (zona central del cuerpo), ya que es un punto de potencia importantísimo. Si esto se trabaja de manera adecuada, conjuntamente con otros grupos musculares, favorece a que haya una mayor mejora en el rendimiento. No se nada más rápido abriéndose camino por la fuerza del agua, sino manteniendo posiciones que reducen la resistencia al avance y conectan las brazadas propulsoras de los brazos a la “cadena cinética” que se origina con del tronco del cuerpo. Además, esta zona es fundamental para mantener una postura correcta en el agua y sobretodo en nuestra vida cotidiana.

En definitiva, una buena planificación del entrenamiento con la utilización correcta de ejercicios funcionales puede reportarnos muchos beneficios para nuestras acciones diarias, rendimiento deportivo y prevenir lesiones.

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